¡Un profe francés entre nosotros!
Autor: Nicolas Corre
Durante dos semanas, Nicolas Corre, profesor de Historia de Rennes (Bretaña) nos ha acompañado en el Arci

Os dejamos el bonito texto que nos ha escrito Nicolas, en perfecto español. Hemos estado encantados de recibirlo y pasar estos días con él. Esperamos que esta experiencia le haya sido de utilidad y que vuelva pronto a vernos. Gracias por todo, Nicolas.
Un bretón en el país de las tapas
Me llamo Nicolas y soy profesor de Historia-Geografía, de Educación Cívica, así como de una especialidad llamada HGGSP (Historia, Geografía, Geopolítica y Ciencias Políticas). Enseño en el liceo Descartes, en Rennes, en Bretaña (Francia), un centro que acoge aproximadamente a 1.000 alumnos (el liceo francés corresponde a los últimos años de la ESO y al Bachillerato en España). Con el deseo de impartir mi asignatura en español (DNL), tuve la oportunidad, en el marco de un período de formación, de pasar dos semanas en el IES Arcipreste de Hita, en Azuqueca (Castilla-La Mancha), donde pude observar las clases de varios profesores. Esta experiencia fue muy enriquecedora y me permitió descubrir diferencias significativas, especialmente en la organización de las clases y en las relaciones entre profesores y alumnos.
En Francia, las jornadas escolares suelen ser largas e intensas: los alumnos pueden tener clase de 8:00 a 18:00, con a veces horas libres en su horario. A pesar de la pausa del mediodía, el ritmo sigue siendo exigente y muchos alumnos terminan la semana cansados. En España, las clases suelen terminar hacia las 14:00, lo que deja más tiempo para descansar, realizar actividades o hacer los deberes. Los alumnos que conocí me parecieron, en general, menos estresados. La relación entre alumnos y profesores también es diferente. En Francia, se mantiene cierta distancia: los alumnos tratan de usted a sus profesores y las relaciones siguen siendo bastante formales. En España, los intercambios me parecieron más sencillos y directos, con una cercanía que favorece un clima de confianza.
Las condiciones de enseñanza probablemente desempeñan un papel importante. En Francia, las clases suelen estar muy masificadas: hasta 30 alumnos en la ESO y a veces 35 o más en el liceo. Esto dificulta un seguimiento individualizado y obliga a menudo a los profesores a dedicar mucha energía a mantener el orden. En Azuqueca, me llamó la atención el menor número de alumnos por clase y la atención de estos. Saben permanecer en silencio cuando es necesario, pero también participan con gusto en las actividades. Esta dinámica me marcó especialmente: los alumnos parecen sentirse más cómodos al tomar la palabra e implicarse, sin miedo a ser juzgados. La multiplicación de proyectos también contribuye a su inclusión dentro del instituto: concursos de marcapáginas, obras de teatro, juegos de rol e incluso la recepción por todo lo alto del presidente de Castilla-La Mancha.
La organización del trabajo del profesorado también difiere entre ambos países. En Francia, algunas tareas como la vigilancia o el seguimiento cotidiano de los alumnos son asumidas por personal específico. En España, estas responsabilidades recaen más en los propios profesores, lo que probablemente favorece un mejor conocimiento del alumnado. Además, los profesores españoles disponen de tiempo para intercambiar ideas, trabajar en equipo y desarrollar proyectos comunes. En Francia, estos momentos existen, pero son más difíciles de organizar, lo que a veces puede generar una sensación de aislamiento.
«En resumen, me impresionaron especialmente la energía de los alumnos de Azuqueca, la riqueza de los proyectos propuestos y la calidad de las relaciones dentro del centro. También me conmovió el compromiso de los profesores, atentos tanto al éxito como al bienestar de sus alumnos, así como la importancia concedida a la convivencia».
Quiero agradecer calurosamente a Ana por su acogida, así como a todo el equipo de Historia-Geografía (José, Pilar, Irene y sus colegas). Todos mostraron una gran amabilidad conmigo. Sigo queriendo mucho a mis alumnos y a mi profesión, y espero poder transmitirles, en Francia, parte de lo que he aprendido durante estas dos semanas, que no olvidaré.




