Entrevista a Vanesa, nuestra Agente tutor de la Policía Local
Autoras: Lucía Sánchez, Nerea Amissah y Romaysa Iddar
Una función muy importante para la sociedad, que desconocíamos hasta ahora

Un Agente tutor es un policía local o municipal que está especializado en la protección de menores y la prevención de conflictos en el ámbito escolar y familiar. Actúa como figura de proximidad y colaboración entre la policía y el instituto para ciertas labores. Le agradecemos mucho a Vanesa que pasara este rato con nosotros, fue muy amable y hablamos cosas verdaderamente muy interesantes. Esta entrevista tuvo lugar el pasado 26 de marzo en nuestra redacción de la revista.
¿A qué te dedicas exactamente en tu trabajo?
Yo soy policía local de Azuqueca de Henares. Llevo ya trabajando 25 años como policía local. Y ahora hay una especialidad nueva en el cuerpo que consiste en ser agente tutor, que es a lo que me dedico en concreto desde hace relativamente poco, desde 2025. Actualmente tenemos como especialidades la unidad canina, una unidad de violencia de género, una unidad de dron y la unidad de agente tutor.
¿Y es fácil tu trabajo como agente tutor?
Fácil no es, pero es cierto que es algo que me gusta mucho. Yo pienso que las cosas que te gustan al final de alguna manera son fáciles, ¿no? Por lo menos, hay que intentar hacerlas fáciles. También es verdad que como me he formado para esta labor, me parece más fácil. Tengo el conocimiento y la experiencia.

¿Cómo funciona tu mediación entre la Policía y el instituto?
Una de las funciones que yo tengo es dedicarme primordialmente al menor, en todos los aspectos. Me refiero a menores en centros educativos, tanto en los colegios como en los institutos. Entonces, yo ahí entro en acción como un puente: cuando hay algo que tiene que comunicar el centro respecto a algún menor, yo hago de intermediaria. Pero también me dedico incluso a charlas preventivas en los centros. Por ejemplo, sabéis que está muy de moda el tema de redes sociales, entonces yo quedo con el centro, preparamos la charla y la encaminamos a redes. También nos preocupa mucho el tema del vaper, sobre el que también damos charlas los agentes tutores.
¿Crees que vuestra labor es efectiva?
Yo creo que sí. La adolescencia, la etapa en la que estáis, es un poco complicada, porque estáis creciendo y empiezan una serie de dudas. Entonces, es necesaria nuestra función, sobre todo de cara a la prevención, a que una policía os pueda asesorar e informar. «Oye, me ha pasado esto, ¿esto qué es?». «En casa estoy viviendo esta situación o en el centro estoy viviendo esto, ¿esto qué es?». «¿Me puedes ayudar?». Y entonces yo puedo hablar con vosotros y deciros qué es lo que os está pasando, lo que podéis hacer, a quiénes podéis acudir. Es una figura muy necesaria.
¿Cuáles son vuestras principales complicaciones a la hora de ejecutar vuestro trabajo?
La complicación es que nuestra especialidad es trabajar con menores. Y entonces, claro, los menores son una parte muy sensible de la población. Y hablamos de menores en sus distintas etapas, y eso es un poco lo más complicado: adaptarte a la edad y a la situación en ese momento.
¿Y qué es más difícil en el trato con los menores? ¿Tratar con los propios menores o con sus padres?
Depende de las circunstancias. Esta pregunta es complicada porque el menor se puede comportar de una determinada manera dependiendo muchas veces lo que vive en casa. Hay veces que es el menor el que ha decidido tomar un camino y en casa los padres te dicen que ellos han querido tomar el control de la situación y no han podido. Y hay veces que es al contrario, que vemos que el menor actúa o va por un determinado camino porque quizá el ambiente familiar no es el más adecuado. Ese es mi trabajo, mediar entre posiciones encontradas. Lo que intento es escuchar ambas partes sin juzgar, porque yo estoy para intentar aportar soluciones. Y si no es posible llegar a una solución, al menos investigar qué medios o qué otros organismos o profesionales pueden intervenir para que se solucione el problema. Esta es una parte esencial del trabajo de la policía que se ve menos, parece que siempre la gente piensa en la Policía para denunciar o como los que persiguen el delito, pero también realizamos una labor social muy fuerte y esto a veces se tiene más olvidado.
«Nuestra función es importante para prevenir y asesorar. Estáis en una etapa complicada, la de la adolescencia, en la que pueden surgir muchas dudas y estamos ahí para ayudaros. La Policía también realiza una labor social que a veces pasa más desapercibida pero es esencial en nuestro trabajo».
¿De pequeña siempre quisiste ser policía?
Siempre, eso no lo dudaba. Y bueno, pues seguí mis estudios pensando que quería ser policía, terminé, cuando llegó el momento oposité y aquí estoy sí.
¿Y qué te llevó a tomar la decisión de especializarte en agente tutor?
Nosotros los policías estamos en continua formación y reciclándonos constantemente. Nos ofrecen un montón de formaciones y entonces, una de ellas, tiene que ver con la ayuda a los menores, y a mí esto me empezó a llamar la atención, porque me gusta el trato con la gente y trabajar con vuestras problemáticas. Poco a poco me fui especializando haciendo esos cursos y me di cuenta de que sí que realmente era lo que quería.
¿Cuál ha sido la experiencia más loca o peligrosa que has vivido en tu trabajo?
Ha habido casos difíciles como agente tutor, pero quedan para mí. Hay que ser muy cautos y proteger especialmente a los menores, ese también es mi papel. Hay ciertos oficios en que se debe guardar el secreto profesional, si no, la gente no seguiría confiando en mí. Nosotros somos un referente de confianza.
¿Pero puedes decir si ha habido alguna vez peligro para tu integridad física?
Tanto como la integridad física, no, pero sí que os digo que este trabajo psicológicamente es mucho más duro que físicamente. Yo trabajo con niños muy chiquititos, eso puede ser muy duro. La mayoría de vosotros, unos más y otros menos, pero en general, tenéis un techo, una familia, la posibilidad de estudiar, libros, ropa… pero todo esto no siempre es así. Ciertas familias no pueden salir adelante, y esto es complicado.
¿Y os preparan para eso?
Pues ahora que lo decís, no tanto. Salimos de la Academia y tenemos que seguir yendo a tiro, defensa personal… pero hay cosas para las que no se te prepara.
«Lo más difícil de este trabajo es estar preparado psicológicamente. Algunos menores no tienen un techo o una familia, esto es complicado y te puede afectar».

¿Tu trabajo ha llegado a afectarte en tu vida personal?
Sí, porque mi trabajo no es un trabajo en el que yo llegue a casa y me voy a olvidar. Sigues dándole vueltas a lo que ha pasado, a cómo podrías haberlo hecho mejor, a cómo solucionar problemas… Además, a todos los compañeros que tengan una intervención con un menor les puede pasar que si tienen hijos a su cargo pueden ponerse en la situación de que a sus propios hijos les suceda lo mismo. Imaginaos, por ejemplo, los comas etílicos, algo más común, sobre todo en fiestas, en los que se dan comas etílicos incluso en menores de diez u once años de edad… esto nos puede afectar de manera muy fuerte.
¿Crees que te hace volverte protectora en exceso con los menores que están a tu cargo?
Es que yo creo que eso ya va en cada persona. Eso ya es la forma de ser de cada uno. Yo tengo en mi círculo de amistades padres y madres que se dedican a otras cosas y que son sumamente protectores. Esto depende de cómo vea la vida cada uno.
¿Y sacas algún aprendizaje o experiencia positiva en general?
Siempre. A mí siempre me gusta aprender y en este trabajo aprendo constantemente, en cada intervención que siempre es distinta de las anteriores, o siempre que me preparo para dar una charla.
¿Sigue existiendo en Azuqueca el problema de las bandas? ¿Cómo es un menor que pertenece a una banda?
Las bandas siguen siendo un problema, a nivel central, no solo aquí. Hay cuerpos especializados de la Policía en bandas criminales. Un menor que pertenece a una banda no tiene por qué caracterizarse por algo en concreto, aparte de la vestimenta o sus símbolos, cada persona es un mundo, cada caso es diferente.
Para terminar, ya que antes se mencionaron las redes sociales, una persona que comete un delito en redes, ¿sabe que está cometiendo un delito?
Muchas veces no, eso pasa mucho. Hay ciertas cosas que son delito y no se tiene conocimiento de ello. Por ejemplo, reenviar o dar like a una foto difamatoria o que vulnera los derechos de imagen, es delito. No solo el autor de la foto está cometiendo un delito, también el que pone la foto, la difunde y el que la sigue también. Hay que tener mucho cuidado. Si yo recibo una foto inapropiada, o un vídeo, o un meme, lo que tengo que hacer es comunicarlo, directamente al equipo directivo del instituto, no tengo que difundirlo y tampoco callarlo. Una vez comunicado le doy a borrar. Si te callas lo que está pasando, también eres partícipe. Es igual que con el acoso. Si conocemos que una compañera o un compañero está viviendo una situación así, si yo sé, tengo la obligación de comunicar. Falta mucha información y prevención con las redes sociales. Yo siempre pongo un ejemplo con este tema del móvil: a vosotros os están ya dando un móvil con once o doce años, con todo lo que eso implica, sin una formación previa y es como si os pusieran en las manos las llaves de un coche con esa edad y os dijeran «venga, puedes usar el coche», sin saber conducir ni tener la madurez. El peligro del coche es obvio, el del móvil con acceso a internet no se ve, pero está ahí igual.
«Una persona que reenvía una imagen inapropiada en redes sociales también está cometiendo un delito, aunque no sea el autor de la foto o el que la publicó. Esto muchas veces se desconoce. Cuando recibes una foto que sabes que no está bien, debes comunicarlo al equipo directivo del instituto y después, borrarla. Si te callas, también eres partícipe».
Y con el tema de las imágenes, ¿está habiendo muchos problemas?
Sí, os pongo otro ejemplo: yo tengo una chaqueta y se la presto a una amiga, ¿la amiga se la puede dar a quien ella quiera cuando sabe que es mía y solo se la he prestado? ¿La amiga puede romper la chaqueta o cambiarla? Pues con una foto del móvil es lo mismo, no la puedes compartir, no la puedes modificar, no es tuya. Y hay otros problemas graves con las fotos, ya tenéis una edad, tenemos que hablar de esto. Se está dando mucho el tema del sexting, que consiste en que en un momento dado uno se hace una foto desnudo, o semi desnudo, se la manda a su pareja de ese momento y cuando ya no están juntos, esa foto se utiliza para hacer daño. Hay que tener cabeza, hoy es tu pareja pero mañana igual no, no hay que mandar este tipo de fotos. Internet tiene memoria, y después es muy difícil de borrar.
Por último, Vanesa, ¿nos podrías dar algún consejo para la vida desde tu experiencia?
Yo el consejo que os daría ahora mismo es un poco ese que os decía: por favor, pensad antes de reenviar una foto, antes de publicar un comentario… Cuando seáis más mayores la vida se verá de distinta manera, pero quizás algo inapropiado que hagáis en redes sociales aún seguirá ahí, imborrable.
«Por favor, pensad antes de enviar una foto o de difundirla, Internet tiene memoria y si hacéis algo inapropiado en redes sociales puede quedar ahí, imborrable».



