EncuentrosUna gran familia

Entrevista a la inspectora de educación

El alumnado de 2º de «Diver» (4º ESO) junto con el de 1º de Bachillerato realiza una entrevista colectiva a nuestra inspectora de educación, Irene Chumillas Motos

Foto de familia en la biblioteca del centro, donde realizamos la entrevista.

El día 23 de abril no solo fue el Día del Libro, también fue el día en que pudimos pasar un rato con nuestra inspectora de educación para entrevistarla. Una jornada doblemente especial. Le agradecemos mucho que haya sacado este tiempo para poder atendernos, porque es una persona realmente muy ocupada, como podréis ver, aunque también es muy, muy organizada. Además, aprovechamos para felicitarla por su trabajo, ya que ha logrado acompañar a los profes de prácticas de manera exhaustiva pero cercana, en todo su proceso de evaluación durante este curso. Día a día, se ha hecho un hueco entre nosotros, con una presencia que resulta cálida y amable, siempre con una sonrisa. Tras haberla entrevistado, podemos decir que es una de las personas más eficaces, profesionales y trabajadoras con las que nos hemos cruzado. Impresiona escucharla. El rato que pasamos juntos fue interesante, entretenido y provechoso a partes iguales. Somos conscientes de que la lectura de esta entrevista es larga (además, la inspectora completó algunas preguntas por escrito desde casa, porque no nos dio tiempo a acabar y ella no quiso dejarse nada sin contestar), pero queremos animaros a llegar hasta el final, porque es realmente muy interesante todo lo que se dijo en este encuentro. Al final de la entrevista, la inspectora preguntó a los alumnos qué creían ellos que era un inspector antes de conocerla, y Gabriela contestó: «Alguien más mayor, y con traje», ahí hubo bastantes risas. Le deseamos a Irene lo mejor para su futuro y os dejamos con las preguntas que le hicimos.

¿Qué es ser inspectora de educación? ¿Sigue dando clases?

Una inspectora de educación es una figura que supervisa los centros, según la legislación, los planes, proyectos y programas de los centros y su funcionamiento. También hay otras funciones, como la de evaluar a los profes, entramos en las clases de los profes que acaban de aprobar la oposición y tenemos que observarlos y examinar toda su documentación para validarlos. También velamos por que se cumplan las normas. El sistema educativo es muy complejo, en España hay más de 8 millones de alumnos, más de 700 000 docentes y casi 30 000 centros educativos, y para que todo funcione tratamos de garantizar que todo funciona y todo se cumple: los horarios, las normas de convivencia… Orientamos, asesoramos e informamos a toda la comunidad educativa en el ejercicio de sus derechos y en la observancia de sus deberes. Tenemos que velar por que vuestros derechos se cumplan. No estamos tanto en el aula, pero muchas veces os conocemos y también a las familias. Por último, emitimos informes técnicos gracias a nuestra formación específica sobre el ámbito educativo. Ya no sigo dando clase porque, aunque nuestra formación inicial es ser docentes (yo soy maestra de inglés y de educación infantil), tenemos una comisión de servicios para ejercer nuestra función de inspectores.

«Una inspectora de educación tiene varias funciones: supervisa los centros educativos, evalúa a los profes y vela por el cumplimiento de las normas. Además, orienta y asesora a toda la comunidad educativa, tratando de garantizar el ejercicio de sus derechos y la observancia de sus deberes. Por último, emite informes técnicos sobre el ámbito educativo».

¿Qué es lo más difícil de su trabajo?

Hay muchas cosas muy complejas. Normalmente las situaciones que nos llegan a los inspectores son complejas y graves, por lo que solucionarlas es difícil. Para nosotros lo más importante es que se respeten los derechos de los menores. Comunicar con las familias es complejo también porque a veces no entienden cómo aplicamos la norma.

¿Cómo supo que ser profesora era su vocación?

Yo ya jugaba con mi hermano de pequeñitos a los maestros con los muñecos. Él también es docente. Yo siempre he querido ser profesora, me gusta mucho explicar y me gustan mucho los niños. Poco a poco me fui dando cuenta también de que me encantaban los idiomas. En Bachillerato estudié inglés, francés, griego, latín… Siempre he sido docente de vocación.  

«Yo siempre he querido ser profesora, me gusta mucho explicar y me gustan mucho los niños».

¿Alguna vez ha tenido que “despedir” a un profesor?

Despedir a un profesor no está dentro de mis funciones. Nosotros evaluamos el trabajo de los profesores y hacemos un informe para la persona o para los estamentos que sí tienen competencia para despedir a los profesores. Sí he tenido que hacerlo en varias ocasiones. Es algo que me gusta poco porque es desagradable, pero, por otro lado, es algo importante, porque si un profesor no está haciendo bien su trabajo, debe aprender a hacerlo mejor o si no, dedicarse a otra cosa.

¿Cómo es su relación con los profesores? ¿Son como sus alumnos?

No son como mis alumnos (risas). Los profesores son mis iguales, yo también soy docente, aunque en este caso sea un superior jerárquico y haya que establecer una relación técnica. No obstante, a mí me gusta ser cercana con ellos, escucharlos, ser empática y entender muy bien su trabajo y el entorno escolar, para comprender lo que los profesores plasman en sus documentos. Yo he sido docente y lo soy, y esto es muy importante para poder ser inspector.

«Si un profesor no está haciendo bien su trabajo, debe aprender a hacerlo mejor o si no, dedicarse a otra cosa. Es un trabajo muy importante y no debe afectar negativamente a los alumnos el que un docente no esté haciéndolo bien. Lo más importante es que se respeten los derechos de los menores».

¿Qué es lo más fuerte que le ha pasado o que ha visto en un instituto, que se pueda contar?

Tengo que guardar el deber de sigilo, que está dentro del código ético y de conducta de todos los funcionarios, por lo que no puedo contar nada, y especialmente en nuestro caso, porque las situaciones que vivimos son muy complicadas.

¿Cuáles cree que son las cualidades que debe reunir un buen inspector?

Esto es muy interesante. La función inspectora existe desde la Edad Media, cuando ya había unas figuras, los veedores de ciencia y conciencia, que iban a observar a los docentes a las escuelas. Desde ese momento hasta el 2026 no se había publicado nada en norma que definiera nuestro perfil competencial, y ahora se ha publicado, este año, un Real Decreto del Ministerio de Educación, en que sí se habla de las cualidades de un buen inspector. Pienso que un buen inspector debe conocer muy bien la norma, la ley, y tener muchísima formación. Además, debe tener un perfil muy pedagógico, entender muy bien las metodologías que se dan en el aula. En cuanto a lo emocional, creo que es esencial la empatía: ser capaz de ponerse en el lugar de un director, de un docente o de un papá para poder darles una solución con respecto a la norma.

¿Es posible compaginar la vida profesional y la personal o su carga de trabajo le impide disfrutar de su tiempo libre?

Este es un trabajo muy demandante. Este es solo mi segundo año como inspectora y es verdad que he tenido que reducir mucho mi vida social y mi tiempo de ocio para poder ejercer este cargo. Nosotros tenemos que documentar todo lo que hacemos, registrarlo todo, tomar notas de todo, redactar, hacer reseñas para subir a una plataforma. Cada vez que vamos a un centro, esto requiere muchísima preparación, del antes, del durante y del después. La carga burocrática es enorme. Es un trabajo que requeriría que fuéramos más inspectores en el servicio para poder dedicar más tiempo de calidad en el aula. En Guadalajara somos diez inspectores, de los que una es la Inspectora jefa y no tiene centros y otro es el Inspector jefe adjunto, que tiene centros, pero realiza también otras funciones. Yo tengo 14 centros a mi cargo, más otras 11 escuelas infantiles (hablamos de centros públicos, concertados y privados). Este año he venido mucho al Arcipreste porque estoy haciendo muchas cosas aquí, y además han sido actuaciones muy interesantes porque he podido pasar mucho tiempo con vosotros, he hablado mucho con los jefes de estudios y con los profesores, a los que he visto en acción en el aula (he visto a más de diez profesores en el aula) y esto me ha permitido aprender un montón, he podido recoger muchos datos. Pero, en general, necesitaríamos menos centros para poder realizar nuestro trabajo con más profundidad.

«Este es un trabajo muy demandante, he tenido que reducir mucho mi vida social y mi tiempo de ocio para poder ejercer este cargo. Necesitaríamos menos centros por inspector para poder realizar nuestro trabajo con más profundidad. Este curso estoy contenta de haber podido pasar mucho tiempo en el Arcipreste, porque eso me ha permitido recoger muchos datos y estar muy en contacto con los profesores, estamos haciendo muchas cosas aquí y son actuaciones muy interesantes, pero no siempre es posible dedicar tanto tiempo a un centro y hay que repartirse».

¿Qué le llevó a tomar la decisión de dejar el aula para convertirse en inspectora?

Si hubiera pensado solo en dejar el aula, no lo hubiera hecho porque es lo que más me gusta. Sin embargo, ya llevo más de dieciséis años de experiencia docente y sentí que si podía aportar más al sistema educativo para mejorarlo, era mi deber hacerlo. Siempre me ha gustado luchar por los derechos de los menores y he visto actuaciones de algunos profesores que me hubiera gustado poder mejorar. Por eso decidí ser inspectora.

¿Cómo ha llegado a ser inspectora?

Hay que ser funcionario de carrera con al menos ocho años de antigüedad, además de la titulación docente y de un máster específico. Al cuerpo de inspección se accede por medio de una oposición. Yo me acabo de examinar y la semana que viene tendré que ir a leer mi examen ante un tribunal. Se puede aprobar y no sacar la plaza, como fue mi caso, y me quedé en una plaza de inspectores accidentales. Si el año que viene no apruebo con plaza y no hay sitio para mí en la bolsa, yo me vuelvo con mis niños.

¿Echa de menos ser maestra? ¿No es aburrido ser inspectora?

Sí, es lo que más echo de menos, pero no es aburrido ser inspectora. Aunque era genial bailar, cantar y preparar el carnaval con mis niños cuando estaba con ellos en clase, ser inspector también es muy gratificante. Cuando sientes que has podido hacer algo por mejorar el sistema o por ayudar a un compañero desde tu experiencia ves que merece la pena.

¿Gana más siendo inspectora?

Sí, hay una norma que regula las retribuciones de todos los funcionarios públicos y hay complementos en función del cargo que ocupes. Efectivamente, nuestro complemento es algo mayor que el de los docentes, pero eso también pasa entre los docentes y los maestros, o los directores y los jefes de estudios.

«Ser maestra es lo que más echo de menos, pero ya llevo más de dieciséis años de experiencia docente y sentí que si podía aportar más al sistema educativo para mejorarlo, era mi deber hacerlo, por lo que me decidí a ser inspectora».

¿Qué cree que falta hoy en día en la educación?

(Aquí la inspectora suspira y piensa un rato). Por mi experiencia docente, creo que puedo decir que estamos viviendo un momento complejo en el sistema educativo. Se está haciendo mucho esfuerzo por cambiar, pero aún hay mucho margen de mejora. Si en la ESO vosotros no queréis venir al instituto todos los días, es que en algo estamos fracasando. Tenemos que lograr entre todos mejorar las estrategias para que el instituto sea un entorno de bienestar y queráis venir a aprender, aunque haya cosas aburridas, pero que veáis claro el beneficio de pasar por ellas también. Debemos trabajar para que haya menos alumnos en el aula; para que los profes o futuros profes puedan tener una mejor formación y que esta se haga con los alumnos en el aula, no alejados de ella; y también, mejorar la burocracia, aligerarla, no debería ser tanta. Hay muchas otras cosas, pero estas son interesantes.

¿Cómo se siente cuando le tiene que decir a un compañero profesor que está haciendo mal las cosas?

Ni mal ni bien, siento que estoy haciendo mi trabajo. Si un docente está haciendo mal las cosas y eso está influyendo negativamente en vosotros los alumnos, tengo que decírselo y me sentiría mal si viera que la situación continúa y no hago nada por ayudar. En esta vida hay que tener una actitud crítica y si una persona experta nos indica algo que no está bien hecho, hay que admitirlo y tratar de mejorarlo. Yo intento hacer mi trabajo lo mejor posible.

¿Usted daba las clases como le pide ahora que las den a los profesores, o ha notado un cambio metodológico desde entonces?

A ver, no hace tanto que yo dejé de dar clases, solo dos años, así que las normas y las metodologías son las mismas, aunque cuando vuelva a la docencia tendré mucho que aprender y que mejorar porque la sociedad cambia muy rápido. Pero eso sí, yo exijo a los docentes que hagan bien su trabajo, eso es muy importante y por eso tenemos que pedírselo.

«Debemos trabajar para que haya menos alumnos en el aula; para que los profes o futuros profes puedan tener una mejor formación y que esta se haga con los alumnos en el aula, no alejados de ella; y también, mejorar la burocracia, aligerarla, no debería ser tanta».

Por último, también quisimos trasladarle algunas preguntas de parte de los profesores:

(Risas, la inspectora sabe que al día siguiente íbamos a recibir al presidente) Tendría que pensarlo… Quizás le preguntaría si él piensa que el sistema educativo verdaderamente está mejorando. Y si están viendo la realidad que tenemos en el aula, qué van a hacer en Castilla-La Mancha para poder mejorar la calidad de los procesos que se hacen en los centros educativos. La política vive un momento de fuerte confrontación, a un nivel de choque que no habíamos visto antes y creo que a veces los políticos pierden el foco, enredados en esas discusiones. Por ejemplo, la mejora de los horarios de los profesores y la bajada de ratio (número de alumnos por clase) se están tratando de llevar a cabo de manera progresiva, con mucho esfuerzo, pero ¿y otros aspectos? Yo he estado estudiando en Finlandia, Estonia… y he visto cómo es la educación allí, cómo funciona de bien. Podríamos fijarnos exactamente en qué políticas están implementando en los países nórdicos para tratar de traernos algunas de ellas aquí.  

No es fácil contestar a esta pregunta pues desde el punto de vista tan amplio que tengo como inspectora soy consciente del trabajo que hacen los docentes, tanto para bien, como para no tan bien. Si hago una valoración global, pienso que las tareas de programación de las clases, preparación de los materiales curriculares y corrección de pruebas de evaluación son las que tareas que, en definitiva, más tiempo emplean la mayor parte de los docentes ya que, las actuales dinámicas de los centros implican que la mayor parte de las complementarias las uséis para coordinación y atención a las familias. Por otro lado, los docentes más implicados se llevan a casa una carga que está por encima de la propia tarea docente, me refiero a la carga emocional. 

En algunas ocasiones los docentes pueden tener la sensación de que las personas que ejercemos responsabilidades que no nos mantienen dentro del aula de manera constante, podemos haber perdido el foco y la realidad. La respuesta que me planteáis no es sencilla, porque, al igual que en la pregunta anterior, la generalización siempre es injusta. Hablaré desde mi punto de vista y hablaré por mí.

Si eres un buen profesional y quieres que verdaderamente tu trabajo funcione, nunca debes olvidar la finalidad de la función que ejerces. Personalmente llevo ya cuatro cursos fuera del aula y, sabiendo que una de las principales funciones de mi trabajo es el asesoramiento pedagógico, no dejo de estar en contacto con la formación permanente, la investigación, la experimentación y la práctica dentro del aula. Si un día percibo que dejo de entender la realidad que hay en las aulas, volveré al colegio para enfrentarme a ella y, en un futuro, poder seguir ejerciendo mi trabajo con profesionalidad. Y no debemos olvidar que la realidad del aula no solo se conoce ejerciendo la labor docente, sino también a través de las actuaciones que inspectores o directores llevamos a cabo dentro de nuestro perfil pedagógico, ya que la supervisión y el control también se ejercen desde dentro de los centros, en contacto directo con sus dinámicas, con el profesorado y con el alumnado. En este sentido, no se trata tanto de «estar» o «no estar» en el aula de forma permanente, como de cómo se ejerce la responsabilidad: con rigor, con escucha activa y con un contacto sistemático con la realidad educativa. No es casual que, desde el punto de vista etimológico, «inspección» proceda del latín inspicĕre, «mirar hacia dentro», lo que implica necesariamente conocer de primera mano lo que ocurre en las aulas; y que «supervisión» derive de supervidēre, «ver desde arriba», aportando una visión global del sistema. Solo desde esa doble mirada, interna y de conjunto, es posible que las decisiones adoptadas por la inspección y los equipos directivos reflejen fielmente la realidad diaria del profesorado y contribuyan de manera efectiva a la mejora del sistema educativo.

«La realidad del aula no solo se conoce ejerciendo la labor docente, sino también a través de las actuaciones que inspectores o directores llevamos a cabo dentro de nuestro perfil pedagógico, ya que la supervisión y el control también se ejercen desde dentro de los centros, en contacto directo con sus dinámicas, con el profesorado y con el alumnado. No se trata tanto de «estar» o «no estar» en el aula de forma permanente para poder estar al día de la realidad educativa, como de cómo se ejerce la responsabilidad: con rigor, con escucha activa y con un contacto sistemático con esa realidad».

Mi filosofía de trabajo siempre ha sido esta «la planificación te llevará al éxito» y me ha funcionado. Nuestra tarea de inspectores está llena de grandes retos y, entre ellos, una gran cantidad de informes, reseñas y documentos que tenemos que ejecutar en tiempo y forma. Todas, o la mayor parte de nuestras tareas, tienen plazos de entrega establecidos por la norma que de manera prescriptiva tenemos que cumplir así que, una buena agenda, un buen sistema de prioridades y el trabajo en equipo son las claves para poder ejercer la función inspectora. Aun así, hay épocas durísimas en las que te sientes desbordado, pero, con un perfil eficiente todo sale adelante. En este trabajo tienes la sensación de no terminar nunca, ni siquiera en las vacaciones de verano eres capaz de pensar que el curso escolar ha terminado y empieza uno nuevo ya que hay muchos procesos que no cerramos hasta finales de agosto. 

«Una buena agenda, un buen sistema de prioridades y el trabajo en equipo son las claves para poder ejercer la función inspectora, pero ni en verano dejas de lado este trabajo y hay épocas durísimas en las que te sientes desbordado».

Gracias de nuevo a Irene por todo el tiempo y el interés que nos dedicó, ¡esperemos que le vaya muy bien con sus oposiciones!

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